
A estas alturas de la semana todos hemos visto la lamentable actuación de Dida, portero brasileño del Milan, en el partido del pasado miércoles ante el Celtic de Glasgow tras simular una lesión probablemente buscando llevarse los tres puntos para su equipo de una forma poco lícita.
Los futbolistas nos tienen acostumbrados a una gran variedad de simulaciones pero lo del brasileó es la gota que colma el vaso. El fútbol es seguramente el fútbol más hermoso y este tipo de actuaciones lo único que consiguen es dar una maña imágen a este deporte. La UEFA hoy presidida por Platini debería tomar cartas en el asunto, porque situaciones así no las podemos permitir porque cualquier persona que haya visto las imágenes tiene que sentir vergüenza agena y no quiero decir nada de la afición de los rossoneros al ver la lamentable escena protagonizada por el que en varias ocasiones se convirtió en su héroe. El Milan que en su derecho está de reclamar a la UEFA por la entrada en el estadio del impresentable aficionado del Celtic, no va a realizar ningún tipo de queja al máximo organismo europeo, bastante han tenido ya con la imagen de tramposos que su portero les ha conseguido inculcar.
El fútbol ya no es lo que era, pero aun puede ser el que fue y ello depende de los que lo practican y ojala que lo ocurrido haga pensar a los jugadores dos veces antes de ser protagonistas de semejante circo.
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