viernes, 27 de junio de 2008

Ha llegado la hora


Otra vez de fiesta, porque el llegar a la final es algo único. Cuando en el 84 jugamos contra Francia yo apenas tenía unos meses de vida por lo que no recuerdo que es eso de poder ganar la Eurocopa. Se acabaron los berrinches; hemos ganado a una siempre temible Italia y hemos hecho una gran semifinal con Rusia. Lo malo es la lesión de Villa que se perderá la final, una de cal y otra de arena.

Parecía que España no terminaba de encontrar su fútbol en el partido ante Rusia. No estábamos acostumbrados a ver en las estadísticas que nuestro rival tenía más posesión de balón. Eso asustaba, porque el juego de España reside en eso, tener el balón hasta que llegué la oportunidad de meter ese balón que acabe dentro de la portería.

Todos temíamos a Arshavin. Nos asustó tras verle ante Holanda, pero no le dejamos jugar. Cada vez que el jugador del Zenit se acercaba a la pelota, ahí teníamos a uno de los nuestros para no dejarle ni pensar ni respirar. Y controlando al mejor jugador rival y viendo que Pavlyuchenko no terminaba de encontrarse, lo lógico es que la victoria española llegase.

Pero nos fuimos al descanso con empate a cero y con el "pichichi" Villa lesionado. Pero el cambio fue por Cesc que por fin fue ese eje del centro del campo que es en el Arsenal. El transformar el penalti ante Italia parace que ha hehco soltarse al catalán que estuvo impresionante toda la segunda parte.

Por fin los goles fueron llegando: primero fue Xavi. El "profe" el metió el balón por debajo de las piernas a Akinfeev tras recibir una pelota de Iniesta. Después lo hizo Güiza de baselina tras un gran pase de Fabregas. Y por último volvió a aparecer el 4 del Arsenal para ponerle un balón a Silva para que sentenciase el encuentro.

Los goles dieron tranquilidad a todos los que estábamos frente al televisor. Ya nos veíamos en la final ante Alemania. Más de uno ya está encargado un traje para ver la final. Hasta Torres se alegraba y eso que de nuevo Luis Aragonés le quitó del campo. Parece que el seleccionador le tiene manía, porque lo que aporta "el niño" no po hace Güiza. Es verdad que el delantero del Mallorca hizo lo que tiene que hacer un delantero, marcar, pero el niño asusta; porque es rápiddo, desborda y es el goleador de un grande como el Liverpool.

Pero sea con quien sea el caso es que por fin nos encontramos ante una final. Y nada fácil, porque ganar a los alemanes siempre es difícil, aunque juegen mal como lo están haciendo. Y sino que se lo digan a los turcos. Si ya lo decía Lineker: "El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y en el que siempre gana Alemania". Esperemos que el dicho del bueno de Gary no se cumpla y podamos por fin celebrar un título con la "roja".

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